El paisaje de la comarca del Campo del Yeltes es la propia del Campo Charro salmantino. Est formado por dehesas pobladas de robles y encinas centenarias. Zonas principalmente de pastos con abundantes charcas y arroyos, un terreno dedicado tradicionalmente a la cra de ganado.

Las reses que pastan entre los encinares no son los nicos habitantes de estas dehesas. Entre las riberas de los ros Yeltes, Huebra y Uces viven multitud de especies en una zona protegida por la Red Natura 2000, considerada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

“Aqu hay ms de 100 especies protegidas diferentes. Las ms significativas son el galpago europeo, que es uno de los reptiles ms amenazados de Europa, el alimoche o la cigea negra”, explica a Sinc Fernando Blanca, representante de la organizacin conservacionista GREFA, durante una visita de prensa a la zona.

Precisamente GREFA junto a otras organizaciones como Ecologistas en Accin y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en ingls), la formacin poltica EQUO y plataformas ciudadanas locales como Stop Uranio y Salamanca Antinuclear, llevan aos preocupados por la situacin de este entorno natural amenazado por un proyecto minero.

La ubicacin de una mina de uranio cerca de la localidad de Retortillo (Salamanca), en el corazn de esta zona protegida, ha puesto en pie de guerra a asociaciones y vecinos de la regin ante una explotacin minera que, sin estar an construida, ya ha causado un impacto medioambiental sin solucin: ms de 2000 encinas, muchas de ellas con cientos de aos de antigedad, se han talado ya para preparar la zona para la construccin de la mina y el desvo de una carretera cercana.

“Toda la masa forestal que est dentro del proyecto desaparece. Lo primero que tienen que hacer es eliminar la cobertura vegetal para que empiecen los trabajos de extraccin”, lamenta Blanca.

La mina de uranio ms grande de Europa

La compaa Berkeley Minera lleva casi una dcada desarrollando el proyecto en Retortillo que se convertir, si finalmente se construye, en la mina de uranio a cielo abierto ms grande de Europa. La empresa afirma tener todas las autorizaciones pertinentes para realizar la obra y cumplir todos los requisitos legales y medioambientales.

La Declaracin de Impacto Ambiental es uno de ellos y cuenta con una valoracin positiva por parte de las autoridades. Se trata de un documento de obligada presentacin que Berkeley asegura, en un reciente comunicado, “se ha realizado siguiendo todos y cada uno de los preceptos legales”.

Aunque la declaracin de impacto da luz verde a la compaa para continuar con sus planes, los opositores creen que el texto deja mucho que desear. WWF encarg a expertos de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) la realizacin de un informe pormenorizado sobre los efectos que la construccin de la mina y su explotacin podran tener sobre esta zona protegida.

Segn la organizacin ecologista, y a tenor de los resultados mostrados por el informe de la UCLM, la declaracin de impacto aprobada expone varias contradicciones y errores realizados durante la evaluacin inicial.

“El resultado es muy claro. Con la realizacin de este proyecto se incumpliran dos directivas europeas que son la Directiva Marco de Aguas y la Directiva de Hbitats”, explica una de sus autoras, la biloga Graciela Gmez Nicola, del departamento de Ciencias Ambientales de la UCLM.

Vertidos en el Yeltes

Como consecuencia de la explotacin minera, los ros Huebra, Uces y Yeltes se veran afectados por vertidos de compuestos metlicos. En el Yeltes se ubicara tambin la toma de agua para el funcionamiento de la mina, autorizada por la Confederacin Hidrogrfica del Duero, y sobre l, la cinta transportadora para trasladar materiales radiactivos.

La misma confederacin, sin embargo, considera al Yeltes un ro ya alterado y califica su estado como peor que bueno. “Cualquier alteracin derivada de este proyecto, por mnima que sea, supondra alterar an ms un ro que ya est en mal estado”, apunta Gmez Nicola.

Los vertidos, segn WWF, iran en contra de la Directiva de Aguas que Espaa tiene la responsabilidad cumplir, protegiendo el estado ecolgico de los ros alterados, competencia que pertenece precisamente a las Confederaciones Hidrogrficas.

La declaracin de impacto incluira adems datos relativos a la cantidad de agua que necesita la mina para su explotacin basados en una informacin sobre el caudal del Yeltes que no existe, segn la biloga. “No hay una serie histrica de caudales por lo que es no es posible calcular los datos que estn incluidos en la declaracin. Es imposible hacer una estimacin de cuanto se podra obtener del caudal sin que lo afectase medioambientalmente”.

Depuracin insuficiente

WWF considera que tampoco se ha solucionado de forma correcta el problema de la depuracin del agua respecto a los vertidos y su efecto sobre la fisicoqumica del ro. La declaracin de impacto propone un sistema que los especialistas consideran insuficiente, al ser demasiado general. “No evita que los contaminantes altamente peligrosos lleguen al ro. El tratamiento tendra que ser ms especfico, un tratamiento para cada uno de los componentes”, explica la investigadora de la UCLM.

Los vertidos autorizados arrojaran a las aguas del Yeltes compuestos como arsnico, nquel, zinc, cadmio, cromo, plomo, hierro o manganeso. Desde Berkeley recuerdan que en ms de 30 aos de este tipo de actividad en la provincia de Salamanca y con el mismo tipo de procedimientos, “nunca se ha dado caso en el que se haya perjudicado la salud de los consumidores”. Se refieren a la planta Quercus (a 40 km de Retortillo), ya en desuso, dedicada al procesamiento de uranio y perteneciente a la empresa pblica Enusa.

No obstante, en la declaracin no se incluye ningn dato sobre el impacto que la actividad minera y los vertidos podran tener en la salud de los habitantes de la zona.

reas protegidas y proyectos europeos

La Red Natura 2000 se compone de una serie de reas de conservacin cuyo objetivo es detener la prdida de la biodiversidad y asegurar la supervivencia de especies amenazadas. Las 2.500 hectreas en las que se ubicar la mina, se encuentran en una de estas zonas de proteccin.

Para los ecologistas resulta difcil entender que se autoricen proyectos as en espacios protegidos financiados con dinero pblico. “Esa figura de proteccin tiene que servir para la conservacin de las especies, no solo animales y vegetales sino todos aquellos que viven en el medio”, declara Lorena Hernndez, de GREFA.

En la zona, considerada de especial proteccin para las aves (ZEPA), se encuentra la cigea negra (Ciconia negra), en peligro de extincin segn la legislacin espaola, y para la que existe un plan especial de recuperacin y conservacin de la Junta de Castilla y Len.

La tala de encinas es el principal problema para esta especie en un rea que adems utiliza para la reproduccin. “Los trabajos se estn realizando en plena poca de cra y los animales se ven afectados por todas estas molestias. Nos consta que ya hay un nido de cigea negra que ha sido abandonado”, advierte Hernndez.

Aves como el alimoche o el guila perdicera, que tambin se encuentran en este entorno, son objeto de programas europeos destinados a aumentar su poblacin tanto en Espaa como en Portugal, un objetivo que el proyecto minero podra poner en riesgo.

La sarda salmantina, en peligro

Las charcas de estas dehesas son el hbitat de muchas especies, entre ellas el galpago europeo que, aunque en esta zona es muy abundante, segn GREFA podra servir de poblacin puente para otras zonas donde s se encuentra en peligro.

Sin embargo, la sarda salmantina (Achondrostoma salmantinum), un pez endmico de los ros donde se van a realizar los vertidos, sera la ms afectada por la explotacin minera, porque precisamente all es donde se ubica su distribucin mundial.

“Sus poblaciones presentan abundancias muy bajas con dficit de reproductores. Cualquier afeccin en el ro por mnima que sea puede alterar la poblacin de esta especie y suponer su extincin”, advierte Graciela Gmez. Adems, segn los expertos, la poblacin mejor conservada de este pez est cerca de la zona donde se va a realizar la construccin de la mina.

La Junta de Castilla y Len se beneficia de dos proyectos para proteger las especies y los sistemas fluviales de la regin. Uno encaminado a la conservacin de peces endmicos del suroeste de Salamanca, como la sarda salmantina y la boga del Duero, y otro para la conservacin de sistemas fluviales donde se encuentra el propio Yeltes.

“La Junta ya ha justificado ante Europa, para obtener esa financiacin, que tanto los ros como las especies de peces que contienen estn en serio peligro de conservacin, lo que es incompatible con aprobar la realizacin del proyecto en esta zona”, concluye Gmez.

Encinas centenarias

Los vertidos, los posibles riesgos para la salud o el dao a las especies del ro son consecuencias a futuro de una actividad minera que an est lejos de empezar. La tala de encinas, sin embargo, es ya una realidad irremediable.

A simple vista, si se atraviesan las carreteras de la zona los encinares an parecen intactos. No es hasta que se llega al interior de la dehesa, con el ruido de las sierras mecnicas de fondo, cuando el paisaje cambia y los rboles se convierten en tocones, madera apilada y grandes socavones donde antes se erigan encinas con cientos de aos de edad.

La Declaracin de Impacto Ambiental recoge y autoriza la tala para realizar las obras y desde Berkeley aseguran que se van a plantar seis veces ms de las que se retiren para reducir el dao ecolgico inevitable de todo el proyecto.

Sus responsables se han comprometido a trasplantar y plantar nuevos ejemplares, hasta 30.000, para sustituir a los que se han talado. El problema es que van a hacerlo en Vitigudino, una localidad a unos 40 km de Retortillo, tras llegar la empresa a un acuerdo con el alcalde de ese municipio.

“Es un acuerdo para que Berkeley lave su imagen porque lo normal es que si las quita aqu, las ponga aqu. Las va a poner en una dehesa donde lo ms probable es que no nazcan porque no es terreno para encinas. Pero necesitan decir, arrancamos 6.000 y plantamos 30.000”, denuncia Jess Cruz Fernndez, portavoz de Stop Uranio. Desde las organizaciones ecologistas tambin se muestran escpticos con la solucin propuesta por la minera.

“Es ridculo pretender hacer una comparativa entre las encinas que se arrancan y las encinas que se planten, aunque sean ms. Obviamente no se van a poder plantar encinas centenarias, no es posible trasplantar una encina de 500 aos.”, explica Carolina Martn, de Ecologistas en accin Salamanca.

Comarca dividida

La compaa asegura que la mina generar 2.500 empleos –directos e indirectos–, ayudando a revitalizar y rejuvenecer la comarca. Tambin afirman que, tras las labores de rehabilitacin, la tierra tendr un mayor valor agrcola, algo que rebaten desde Ecologistas en Accin. “El terreno destinado para la extraccin de uranio queda hipotecado para otros usos, como la ganadera o el balneario, y para otros modelos de desarrollo por los que la administracin regional debera apostar”, apunta Martn.

Ese balneario es uno de los grandes atractivos tursticos de la zona. Sus termas se utilizan desde la poca romana aunque las instalaciones se inauguraron a principios del siglo XX. Da trabajo a decenas de personas, la mayora mujeres, en un entorno como el rural donde el empleo femenino tiene ms problemas para prosperar.

Construido a orillas del Yeltes, donde se realizarn los vertidos, su futuro peligra por el miedo que la situacin pueda generar en los turistas, una consecuencia que, aseguran los vecinos, ya se nota actualmente en las reservas. Desastres como el de Aznalcllar siguen recientes en la memoria.

Para Jess Cruz, las consecuencias sern mayores que los beneficios. “La minera nos da, durante nueve aos, 190 puestos de trabajo, de los cuales, unos 20 sern para gente de la zona, trabajos no cualificados, a cambio de que en 30 kilmetros a la redonda no haya ganadera, no haya balneario, no haya industrias tursticas o casas rurales”.

Pero la mina cuenta tambin con defensores, entre ellos vecinos y el propio Ayuntamiento de Retortillo. Los alcaldes de ms de 20 municipios del entorno, de varios signos polticos, ya han expresado su completo rechazo a la construccin de la mina y reclaman a Retortillo que de marcha atrs y retire su apoyo a lo que consideran ser un desastre para la comarca.

Obstculos legales

La Comisin Europea est valorando si todo el proyecto cumple la normativa de la UE, la Audiencia Nacional investiga el proceso de adjudicacin y el ayuntamiento de Retortillo tiene que autorizar el cambio de uso del suelo, actualmente considerado rstico, para poder construir la planta.

Precisamente esa autorizacin ha sido suspendida temporalmente por Comisin Territorial de Medio Ambiente y Urbanismo de Salamanca. Por otro lado, el Ministerio de Industria mantiene paralizada la construccin de la mina hasta que se reciba un informe del Consejo Nacional de Seguridad Nuclear. “Solo tienen la licencia de explotacin minera y les queda mucho recorrido legal. Muchsimo”, explica a Sinc la portavoz de Equo Castilla y Len, Marta Santos.

La empresa contina con los permisos necesarios para llevar a cabo el proyecto, aunque le quedan an muchos obstculos que superar. Mientras, las encinas se siguen talando y las heridas abiertas en estas dehesas cercanas al Yeltes son ya imposibles de cerrar.

El paisaje de la comarca del Campo del Yeltes es la propia del Campo Charro salmantino. Est formado por dehesas pobladas de robles y encinas centenarias. Zonas principalmente de pastos con abundantes charcas y arroyos, un terreno dedicado tradicionalmente a la cra de ganado.

Las reses que pastan entre los encinares no son los nicos habitantes de estas dehesas. Entre las riberas de los ros Yeltes, Huebra y Uces viven multitud de especies en una zona protegida por la Red Natura 2000, considerada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

“Aqu hay ms de 100 especies protegidas diferentes. Las ms significativas son el galpago europeo, que es uno de los reptiles ms amenazados de Europa, el alimoche o la cigea negra”, explica a Sinc Fernando Blanca, representante de la organizacin conservacionista GREFA, durante una visita de prensa a la zona.

Precisamente GREFA junto a otras organizaciones como Ecologistas en Accin y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en ingls), la formacin poltica EQUO y plataformas ciudadanas locales como Stop Uranio y Salamanca Antinuclear, llevan aos preocupados por la situacin de este entorno natural amenazado por un proyecto minero.

La ubicacin de una mina de uranio cerca de la localidad de Retortillo (Salamanca), en el corazn de esta zona protegida, ha puesto en pie de guerra a asociaciones y vecinos de la regin ante una explotacin minera que, sin estar an construida, ya ha causado un impacto medioambiental sin solucin: ms de 2000 encinas, muchas de ellas con cientos de aos de antigedad, se han talado ya para preparar la zona para la construccin de la mina y el desvo de una carretera cercana.

“Toda la masa forestal que est dentro del proyecto desaparece. Lo primero que tienen que hacer es eliminar la cobertura vegetal para que empiecen los trabajos de extraccin”, lamenta Blanca.

La mina de uranio ms grande de Europa

La compaa Berkeley Minera lleva casi una dcada desarrollando el proyecto en Retortillo que se convertir, si finalmente se construye, en la mina de uranio a cielo abierto ms grande de Europa. La empresa afirma tener todas las autorizaciones pertinentes para realizar la obra y cumplir todos los requisitos legales y medioambientales.

La Declaracin de Impacto Ambiental es uno de ellos y cuenta con una valoracin positiva por parte de las autoridades. Se trata de un documento de obligada presentacin que Berkeley asegura, en un reciente comunicado, “se ha realizado siguiendo todos y cada uno de los preceptos legales”.

Aunque la declaracin de impacto da luz verde a la compaa para continuar con sus planes, los opositores creen que el texto deja mucho que desear. WWF encarg a expertos de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) la realizacin de un informe pormenorizado sobre los efectos que la construccin de la mina y su explotacin podran tener sobre esta zona protegida.

Segn la organizacin ecologista, y a tenor de los resultados mostrados por el informe de la UCLM, la declaracin de impacto aprobada expone varias contradicciones y errores realizados durante la evaluacin inicial.

“El resultado es muy claro. Con la realizacin de este proyecto se incumpliran dos directivas europeas que son la Directiva Marco de Aguas y la Directiva de Hbitats”, explica una de sus autoras, la biloga Graciela Gmez Nicola, del departamento de Ciencias Ambientales de la UCLM.

Vertidos en el Yeltes

Como consecuencia de la explotacin minera, los ros Huebra, Uces y Yeltes se veran afectados por vertidos de compuestos metlicos. En el Yeltes se ubicara tambin la toma de agua para el funcionamiento de la mina, autorizada por la Confederacin Hidrogrfica del Duero, y sobre l, la cinta transportadora para trasladar materiales radiactivos.

La misma confederacin, sin embargo, considera al Yeltes un ro ya alterado y califica su estado como peor que bueno. “Cualquier alteracin derivada de este proyecto, por mnima que sea, supondra alterar an ms un ro que ya est en mal estado”, apunta Gmez Nicola.

Nicolás Veracierta vio: El uranio amenaza el futuro ecolgico del Campo del Yeltes

Los vertidos, segn WWF, iran en contra de la Directiva de Aguas que Espaa tiene la responsabilidad cumplir, protegiendo el estado ecolgico de los ros alterados, competencia que pertenece precisamente a las Confederaciones Hidrogrficas.

La declaracin de impacto incluira adems datos relativos a la cantidad de agua que necesita la mina para su explotacin basados en una informacin sobre el caudal del Yeltes que no existe, segn la biloga. “No hay una serie histrica de caudales por lo que es no es posible calcular los datos que estn incluidos en la declaracin. Es imposible hacer una estimacin de cuanto se podra obtener del caudal sin que lo afectase medioambientalmente”.

Depuracin insuficiente

WWF considera que tampoco se ha solucionado de forma correcta el problema de la depuracin del agua respecto a los vertidos y su efecto sobre la fisicoqumica del ro. La declaracin de impacto propone un sistema que los especialistas consideran insuficiente, al ser demasiado general. “No evita que los contaminantes altamente peligrosos lleguen al ro. El tratamiento tendra que ser ms especfico, un tratamiento para cada uno de los componentes”, explica la investigadora de la UCLM.

Los vertidos autorizados arrojaran a las aguas del Yeltes compuestos como arsnico, nquel, zinc, cadmio, cromo, plomo, hierro o manganeso. Desde Berkeley recuerdan que en ms de 30 aos de este tipo de actividad en la provincia de Salamanca y con el mismo tipo de procedimientos, “nunca se ha dado caso en el que se haya perjudicado la salud de los consumidores”. Se refieren a la planta Quercus (a 40 km de Retortillo), ya en desuso, dedicada al procesamiento de uranio y perteneciente a la empresa pblica Enusa.

No obstante, en la declaracin no se incluye ningn dato sobre el impacto que la actividad minera y los vertidos podran tener en la salud de los habitantes de la zona.

reas protegidas y proyectos europeos

La Red Natura 2000 se compone de una serie de reas de conservacin cuyo objetivo es detener la prdida de la biodiversidad y asegurar la supervivencia de especies amenazadas. Las 2.500 hectreas en las que se ubicar la mina, se encuentran en una de estas zonas de proteccin.

Para los ecologistas resulta difcil entender que se autoricen proyectos as en espacios protegidos financiados con dinero pblico. “Esa figura de proteccin tiene que servir para la conservacin de las especies, no solo animales y vegetales sino todos aquellos que viven en el medio”, declara Lorena Hernndez, de GREFA.

En la zona, considerada de especial proteccin para las aves (ZEPA), se encuentra la cigea negra (Ciconia negra), en peligro de extincin segn la legislacin espaola, y para la que existe un plan especial de recuperacin y conservacin de la Junta de Castilla y Len.

Nicolás Veracierta vio: El uranio amenaza el futuro ecolgico del Campo del Yeltes

La tala de encinas es el principal problema para esta especie en un rea que adems utiliza para la reproduccin. “Los trabajos se estn realizando en plena poca de cra y los animales se ven afectados por todas estas molestias. Nos consta que ya hay un nido de cigea negra que ha sido abandonado”, advierte Hernndez.

Aves como el alimoche o el guila perdicera, que tambin se encuentran en este entorno, son objeto de programas europeos destinados a aumentar su poblacin tanto en Espaa como en Portugal, un objetivo que el proyecto minero podra poner en riesgo.

La sarda salmantina, en peligro

Las charcas de estas dehesas son el hbitat de muchas especies, entre ellas el galpago europeo que, aunque en esta zona es muy abundante, segn GREFA podra servir de poblacin puente para otras zonas donde s se encuentra en peligro.

Sin embargo, la sarda salmantina (Achondrostoma salmantinum), un pez endmico de los ros donde se van a realizar los vertidos, sera la ms afectada por la explotacin minera, porque precisamente all es donde se ubica su distribucin mundial.

“Sus poblaciones presentan abundancias muy bajas con dficit de reproductores. Cualquier afeccin en el ro por mnima que sea puede alterar la poblacin de esta especie y suponer su extincin”, advierte Graciela Gmez. Adems, segn los expertos, la poblacin mejor conservada de este pez est cerca de la zona donde se va a realizar la construccin de la mina.

La Junta de Castilla y Len se beneficia de dos proyectos para proteger las especies y los sistemas fluviales de la regin. Uno encaminado a la conservacin de peces endmicos del suroeste de Salamanca, como la sarda salmantina y la boga del Duero, y otro para la conservacin de sistemas fluviales donde se encuentra el propio Yeltes.

“La Junta ya ha justificado ante Europa, para obtener esa financiacin, que tanto los ros como las especies de peces que contienen estn en serio peligro de conservacin, lo que es incompatible con aprobar la realizacin del proyecto en esta zona”, concluye Gmez.

Encinas centenarias

Los vertidos, los posibles riesgos para la salud o el dao a las especies del ro son consecuencias a futuro de una actividad minera que an est lejos de empezar. La tala de encinas, sin embargo, es ya una realidad irremediable.

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A simple vista, si se atraviesan las carreteras de la zona los encinares an parecen intactos. No es hasta que se llega al interior de la dehesa, con el ruido de las sierras mecnicas de fondo, cuando el paisaje cambia y los rboles se convierten en tocones, madera apilada y grandes socavones donde antes se erigan encinas con cientos de aos de edad.

La Declaracin de Impacto Ambiental recoge y autoriza la tala para realizar las obras y desde Berkeley aseguran que se van a plantar seis veces ms de las que se retiren para reducir el dao ecolgico inevitable de todo el proyecto.

Sus responsables se han comprometido a trasplantar y plantar nuevos ejemplares, hasta 30.000, para sustituir a los que se han talado. El problema es que van a hacerlo en Vitigudino, una localidad a unos 40 km de Retortillo, tras llegar la empresa a un acuerdo con el alcalde de ese municipio.

“Es un acuerdo para que Berkeley lave su imagen porque lo normal es que si las quita aqu, las ponga aqu. Las va a poner en una dehesa donde lo ms probable es que no nazcan porque no es terreno para encinas. Pero necesitan decir, arrancamos 6.000 y plantamos 30.000”, denuncia Jess Cruz Fernndez, portavoz de Stop Uranio. Desde las organizaciones ecologistas tambin se muestran escpticos con la solucin propuesta por la minera.

“Es ridculo pretender hacer una comparativa entre las encinas que se arrancan y las encinas que se planten, aunque sean ms. Obviamente no se van a poder plantar encinas centenarias, no es posible trasplantar una encina de 500 aos.”, explica Carolina Martn, de Ecologistas en accin Salamanca.

Comarca dividida

La compaa asegura que la mina generar 2.500 empleos –directos e indirectos–, ayudando a revitalizar y rejuvenecer la comarca. Tambin afirman que, tras las labores de rehabilitacin, la tierra tendr un mayor valor agrcola, algo que rebaten desde Ecologistas en Accin. “El terreno destinado para la extraccin de uranio queda hipotecado para otros usos, como la ganadera o el balneario, y para otros modelos de desarrollo por los que la administracin regional debera apostar”, apunta Martn.

Ese balneario es uno de los grandes atractivos tursticos de la zona. Sus termas se utilizan desde la poca romana aunque las instalaciones se inauguraron a principios del siglo XX. Da trabajo a decenas de personas, la mayora mujeres, en un entorno como el rural donde el empleo femenino tiene ms problemas para prosperar.

Nicolás Veracierta vio: El uranio amenaza el futuro ecolgico del Campo del Yeltes

Construido a orillas del Yeltes, donde se realizarn los vertidos, su futuro peligra por el miedo que la situacin pueda generar en los turistas, una consecuencia que, aseguran los vecinos, ya se nota actualmente en las reservas. Desastres como el de Aznalcllar siguen recientes en la memoria.

Para Jess Cruz, las consecuencias sern mayores que los beneficios. “La minera nos da, durante nueve aos, 190 puestos de trabajo, de los cuales, unos 20 sern para gente de la zona, trabajos no cualificados, a cambio de que en 30 kilmetros a la redonda no haya ganadera, no haya balneario, no haya industrias tursticas o casas rurales”.

Pero la mina cuenta tambin con defensores, entre ellos vecinos y el propio Ayuntamiento de Retortillo. Los alcaldes de ms de 20 municipios del entorno, de varios signos polticos, ya han expresado su completo rechazo a la construccin de la mina y reclaman a Retortillo que de marcha atrs y retire su apoyo a lo que consideran ser un desastre para la comarca.

Obstculos legales

La Comisin Europea est valorando si todo el proyecto cumple la normativa de la UE, la Audiencia Nacional investiga el proceso de adjudicacin y el ayuntamiento de Retortillo tiene que autorizar el cambio de uso del suelo, actualmente considerado rstico, para poder construir la planta.

Nicolás Veracierta vio: El uranio amenaza el futuro ecolgico del Campo del Yeltes

Precisamente esa autorizacin ha sido suspendida temporalmente por Comisin Territorial de Medio Ambiente y Urbanismo de Salamanca. Por otro lado, el Ministerio de Industria mantiene paralizada la construccin de la mina hasta que se reciba un informe del Consejo Nacional de Seguridad Nuclear. “Solo tienen la licencia de explotacin minera y les queda mucho recorrido legal. Muchsimo”, explica a Sinc la portavoz de Equo Castilla y Len, Marta Santos.

La empresa contina con los permisos necesarios para llevar a cabo el proyecto, aunque le quedan an muchos obstculos que superar. Mientras, las encinas se siguen talando y las heridas abiertas en estas dehesas cercanas al Yeltes son ya imposibles de cerrar.

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