Nicolás Veracierta vio: La vida de los árboles de Navidad En datos y números

No hay un símbolo de la Navidad más reconocido que el árbol de Navidad. Una vez llega diciembre, coloridos árboles decoran plazas, calles, centros comerciales y billones de hogares en todo el mundo. Cada año se abre el debate sobre si es mejor comprar un árbol artificial o uno orgánico, de manera que hemos decidido investigar en profundidad el ciclo de vida de cada uno de ellos para contarte lo que realmente sucede, desde su producción hasta su uso en Navidad y su inevitable caída después de las celebraciones de estas fechas. Echa un vistazo a los recursos que se necesitan para hacerte llegar tu árbol de Navidad y lo que sucede con él después de Navidad.

¿POR QUÉ TENEMOS ÁRBOLES DE NAVIDAD?

La tradición de decorar árboles en Navidad se remonta a las antiguas celebraciones del solsticio de invierno (21 de diciembre). Gente en diferentes partes del mundo decoraba sus casas con todo tipo de plantas y hierbas para celebrar el final de las noches largas y comenzar con un nuevo ciclo de días más largos y soleados. El primer árbol de Navidad público documentado se encontró muchos años después en Tallin, Estonia en 1441, donde un gremio de mercaderes, los “Brootherhood of Blackheads”, lo colocaba y después se quemaba. La tradición de poner el árbol de Navidad en casa llegó ese mismo siglo de la mano de los alemanes.

¿Sabías que…?

El récord Guinness del mundo por el árbol de Navidad más grande lo tiene un abeto Douglas de 67.36 metros de altura decorado en Seattle (EEUU) en 1950.

Las manzanas son uno de los elementos decorativos más tradicionales y antiguos de los árboles de Navidad, pues simbolizan la manzana del Árbol del conocimiento del bien y del mal de la Biblia.

La gente en algunos países de la Europa Central y Oriental solía colgar árboles del techo boca abajo para simbolizar la Santísima Trinidad.

En Brasil los árboles de Navidad están decorados con algodón que simbolizan la nieve.

La primera persona a la que se le ocurrió la idea de decorar los árboles de Navidad con luces eléctricas fue Edward Johnson, un asistente de Thomas Edison, en 1882.

No hay un símbolo de la Navidad más reconocido que el árbol de Navidad. Una vez llega diciembre, coloridos árboles decoran plazas, calles, centros comerciales y billones de hogares en todo el mundo. Cada año se abre el debate sobre si es mejor comprar un árbol artificial o uno orgánico, de manera que hemos decidido investigar en profundidad el ciclo de vida de cada uno de ellos para contarte lo que realmente sucede, desde su producción hasta su uso en Navidad y su inevitable caída después de las celebraciones de estas fechas. Echa un vistazo a los recursos que se necesitan para hacerte llegar tu árbol de Navidad y lo que sucede con él después de Navidad.

¿POR QUÉ TENEMOS ÁRBOLES DE NAVIDAD?

La tradición de decorar árboles en Navidad se remonta a las antiguas celebraciones del solsticio de invierno (21 de diciembre). Gente en diferentes partes del mundo decoraba sus casas con todo tipo de plantas y hierbas para celebrar el final de las noches largas y comenzar con un nuevo ciclo de días más largos y soleados. El primer árbol de Navidad público documentado se encontró muchos años después en Tallin, Estonia en 1441, donde un gremio de mercaderes, los “Brootherhood of Blackheads”, lo colocaba y después se quemaba. La tradición de poner el árbol de Navidad en casa llegó ese mismo siglo de la mano de los alemanes.

¿Sabías que…?

  • El récord Guinness del mundo por el árbol de Navidad más grande lo tiene un abeto Douglas de 67.36 metros de altura decorado en Seattle (EEUU) en 1950.
  • Las manzanas son uno de los elementos decorativos más tradicionales y antiguos de los árboles de Navidad, pues simbolizan la manzana del Árbol del conocimiento del bien y del mal de la Biblia.
  • La gente en algunos países de la Europa Central y Oriental solía colgar árboles del techo boca abajo para simbolizar la Santísima Trinidad.
  • En Brasil los árboles de Navidad están decorados con algodón que simbolizan la nieve.
  • La primera persona a la que se le ocurrió la idea de decorar los árboles de Navidad con luces eléctricas fue Edward Johnson, un asistente de Thomas Edison, en 1882.

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