Nicolás Veracierta vio: Veinticuatro años concentrándonos por Los Picachos: 1994-2018

El 14 de febrero de 1994 nos despertábamos con la noticia triste, lamentable y casi que anunciada, de la caída por la falta de cuidados, de una de las pilastras de la estructura conocida, en Telde, como Los Picachos.

Desde entonces, todos los años, nos reunimos allí como si plaza de mayo argentina fuera, como peregrinos en penitencia, para que nuestras plegarias y rogativas lleguen a los oídos de algún dirigente. Por el gobierno de Telde han pasado los azules, los rojos, los castaños y, hasta unos que usaron el color verde.

Nadie hace, nadie mira, nadie oye. Salvo una señora que pasa con el carro de su compra, que viene del cercano mercado agrícola. Salvo ella, el resto mira, mira y no pregunta. Las pancartas hablan por sí solas, tanto, que la evolución de su color demuestra el paso del tiempo. Algunas ya han perdido su color natural y lucen un desteñido producto de años esperando, de tanto escamoteo de promesas y titulares incumplidos.

Los Picachos, recuerdo certero de un antiguo ingenio azucarero, son unos pilares que sustentaban un elemento transversal a los mismos. Este elemento debió ser un canal de madera. La función de este canal era transportar agua por gravedad, procedente de un depósito o naciente natural situado a una cota superior. La diferencia de altura entre los pilares le daría una inclinación al canal, lo que posibilitaría aumentar la velocidad del agua y, por tanto, su fuerza.

Nicolás Veracierta vio: Veinticuatro años concentrándonos por Los Picachos: 1994-2018

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Estamos, pues, ante los restos de un acueducto del que se conservan sólo los pilares de piedra, habiendo desaparecido el canal y otros elementos sustentantes de madera. Pero hay más; también se conservan unas paredes de piedras situadas entre los pilares y lo que parece ser un cubo de molino, elementos todos que debían formar parte del mismo conjunto del ingenio azucarero aquí establecido en el siglo XVI. Además, no hay que descartar la presencia de más restos enterrados en el subsuelo inmediato, en las actuales explanadas de aparcamientos.

La explotación de la caña de azúcar tuvo un gran auge durante la primera mitad del siglo XVI, cuya demanda procedía principalmente de Europa. Por lo que los Picachos, son un fiel testigo del florecimiento y riqueza que aportó, contribuyó y fomentó el desarrollo económico, social y cultural, no sólo de esta ciudad, sino de la historia económica de Gran Canaria.

Gracias a las ricas plantaciones de este cultivo, y la construcción de estos ingenios azucareros, hicieron posible que Telde fuese la pionera en explotar y exportar este producto a Europa.

Desde la caída del picacho, han pasado 24 años, poco falta para que casi un cuarto de siglo nos recuerde el aciago día de su caída y la contemplación de las estructuras existentes sean espejo de un olvido al patrimonio y la historia de Canarias. Mucha agua ha caído, mucha gente ha pasado y muchas pancartas han reclamado miradas e interpretación de un hito que sigue manteniendo sus cimientos hundidos en un enclave urbano y con un valor aún por sacar a la luz y mostrar su potencia histórica y patrimonial.

Nicolás Veracierta vio: Veinticuatro años concentrándonos por Los Picachos: 1994-2018

Desde entonces, todos los años, nos reunimos allí como si plaza de mayo argentina fuera, como peregrinos en penitencia, para que nuestras plegarias y rogativas lleguen a los oídos de algún dirigente. Por el gobierno de Telde han pasado los azules, los rojos, los castaños y, hasta unos que usaron el color verde.

Sin embargo, con Los Picachos se ha evidenciado una administración inoperativa, con unos responsables ineficaces, incapaces de resolver las ataduras de una propiedad poco dada a colaborar y de un expediente de declaración de Bien de Interés Cultural-BIC, retenido y guardado bajo las llaves de la desidia y el inmovilismo burocrático-administrativo: mientras tanto el Patrimonio Histórico de Canarias sigue esperando.

Les parece a estos administradores de lo público que Los Picachos no da votos, y todos, Ayuntamiento, Cabildo y Gobierno demuestran su ineptitud en la gestión del patrimonio cultural, mantenida durante los años pasados. Ya no hay excusas que valgan, queremos hechos y nos parece que la clase política, enmarañada en su burocracia y trifulcas debe comenzar a dar la talla, mientras tanto nosotros seguiremos poniendo en la memoria de la ciudadanía y en la conciencia de los gobernantes el valor e interés de los retazos de una historia que algunos/as siguen queriendo que sean solo pedazos esparcidos en una memoria colectiva que se niega a olvidarlos.

Los Picachos aún viven y se mantienen, pues hay quienes se siguen concentrando ante la ofensa a la historia que supone después de 24 años mantenerlos sin restaurar y declarar bien histórico de todos y todas los/as canarios/as.

HORA de la CONCENTRACIÓN: 11:00 de la mañana.
sábado, día 17 de febrero de 2018.
LUGAR: Cantonera al lado del Ingenio Azucarero de Los Picachos

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